A veces
Uno no puede consigo
A veces
el psicólogo interno no encuentra recursos.
A veces
las frustraciones son tantas o tan profundas
que llega al punto de saturación...
...Y PRECIPITA.
Qué difícil, parar la lluvia
ante la primer canción sugestiva.
El alma estalla
y el llanto inunda.
No hay forma de detener la lluvia.
Cuando tu mente está viciada
de amores que no llegan
de metas lejanas, de reproches
de placeres reprimidos, de dudas
de ganas de escapar y no poder;
cuando tu cuarto te asfixia
no hay lugar que te conforme;
cuando no tenés hambre
ni ganas de comer
y no querés dormir
aunque sientas cansancio
de nada preciso;
cuando no sabés qué te pasa
y te das cuenta,
no hay forma de detener la lluvia.
Sabés que un sólo abrazo te llega
pero ese abrazo no llega.
Sabés que no sabés qué más querés
y nada detiene la lluvia.