Comenzando como un pintor de poca distinción, junto las mejores obras de su vida para celebrar los cuarenta años de su primer cuadro. Su amigo Alfredo, conocido de una galería había hecho los contactos para que en la prestigiosa sala se hiciera la exposición. Un día antes y como era costumbre en las exposiciones se hizo una presentación. Con la participación del expositor "El Gran Al", Alfredo de nombre igual que su amigo, pero su intención de ser diferente le hizo cambiar su nombre por el apodo. En la presentación se hallaban periodistas y críticos que durante muchos años se encargaron de destruir sus obras, para no perderle el ritmo, propuso algo fuera de la normal, pues para los mas desprevenidos, les sonó extravagante, prometio poner como obra central de la muestra, una pintura que no existía, la misma se formaría esa noche, justo antes de que se abriera la muestra, la prensa se puso impaciente, empezaron a preguntarle -¿de que se trataría su obra?,¿ es una broma?, ¡puede que sea su perdición!. No respondió pregunta alguna y se dirigió a su casa a relajarse, tomar algo disfrutando del viento, a las pocas horas tenía el pincel sobre la tela, comenzó atraído por una mujer, pincelo el contorno, pero luego se entrego a la incertidumbre, con vuelcos desemboco en un tema que nunca había plasmado sobre sus obras, "el terror". Decidido a pintar puso nombre a su obra "asesina", las ideas volaron, la pintura prácticamente se fue haciendo sola, los colores encajaban a la perfección, la nitidez, el horror plasmado en forma correcta, llevaron a esa pintura a posicionarse entre las mejores que hizo, sino la mejor, el lienzo se lleno de belleza y horror al mismo tiempo podía impactar a cualquiera, sorprendido por lo hecho se metió en su balcón y descorcho una botella de vino, sutilmente en su mano sostenía una copa con la que saboreaba la perfección, cuando una voz indefinida lo llamaba. Varias veces se produjo el hecho hasta darse cuenta, su mirada buscando el ruido se metió en el departamento. La voz comenzó a tomar una forma diferente, de suave, casi dulce, se convirtió en garraspera, inflada, con sentido chillón, el ruido parecía susurrarle sobre el oído, Alfredo, Alfredo, y seguía repitiéndose, cada vez con mas frecuencia e ímpetu, las cortinas se corrieron y la pintura pareció moverse, se acerco y miro de cerca, la posición de esta cambio, la mirada de la acecina, en vez que su odio mirara con asecho las paredes se encontraba mirando fijamente a el, su primer impulso fue espantarse, se corrió varios pasos atrás y volvió a mirar la pintura, de pronto la voz de la acecina salió del paño, la copa cayo al piso, cercado por los vidrios quedo inmóvil, mientras le continuaba diciendo, "tengo que hacer, por que así me hiciste", con el ultimo aliento, ligeramente fue a la cocina, de allí tomo sus pinceles y volvió con la pintura, sobre su espalda sintió los dedos fríos y pegajosos tocándolo, al tiempo que limpiaba el pincel sobre el agua, giro latente, sin embargo nadie se posaba detrás, audaz fue a la pintura, por raro que sea, no la destruyo, la acecina que el había creado le dio una satisfacción muy grande como para tirarla, entonces determino que el tema se podría sostener, pero algunas cosas debían cambiar, haciendo una acecina pero de otro modo, que matara con la mirada, con la belleza, y no con actos como la anterior. Pinto sobre la fea acecina una bella dama de ojos atrapantes, lo hizo rápido, en tanto que los gritos se oía con mas vigor, producidos por la sofocación de la pintura por encima de la acecina, esparció pintura, casi sin sentido movía la muñeca desplazando el pincel, no obstante esas pinceladas adquirieron forma, la belleza era imponente, y sorprendido como la vez anterior disfruto de su obra y la cesación de los gritos, escuchando un placido silencio que also su humos de nuevo, agotado de la hazaña, durmió toda la noche sentado enfrente de la pintura.
Por la mañana siguiente, unos golpes sobre el hombro, de su amigo, lo despertaron, es magnifica , exuberante, maravilloso, no puedo creer que hallas guardado esto, tienes el éxito asegurado, le decía sin tiempo a poder entender de lo que le hablaba, con los puños cerrados intento despertar sus ojos, vio que la pintura no estaba en su lugar, desorientado pregunto por ella, esta en la galería, la cubrí con unos papeles y la mande. El se tomo su tiempo feliz, se vistió como lo había pensado por mucho tiempo y se dirigió a la galería. Al entrar por la inmensa puerta, de imponente entrada, para su llegada, vio a los mismo periodistas que lo había matado con las criticas alabándolo, el sonriente, eufórico puso paso al lugar donde yacía la acecina, en el rincón mas lejano, un tumulto de gente se apretaba por ver la obra, uno de los concurrentes a la exposición, reconoció al pintor, acudiendo al aplauso de la victoria todo se unieron en un agasajo al mentor de tal obra, abrieron camino, ceñido, hasta la obra, camino lentamente haciéndose desear, al parase por delante de la tela roja unida por dos postes dorados, coloco sus anteojos, viendo a la acecina, con sangre en su boca y sobre sus brazos sosteniendo a la bella, también con sangre en la boca, pero el aspecto daba a entender que la había acecinado, sorprendido acerco su cara a la pintura y la vos de la acecina se escucho "pinta, para que pueda seguir matando, si no lo haré contigo", repitió varias veces y con una vos gruesa y de frase larga dijo "pinta", el artista sobresaltado, cruzo por encima de la tela saco el cuadro de la pared, con empujones entre reclamos y golpes, salió corriendo a su departamento dispuesto a pintar todo lo que sea necesario, ya que aquel monstruo que el había creado se lo pedía.