"Horizonte"
...algo me hizo recordarte..
Las
ruedas del ómnibus comenzaron a detenerse en la estación en
donde finalizaba el viaje que había emprendido. Largas horas
de viaje hicieron que el día quedase camino atrás y al
llegar solo unas frías nubes teñidas de rosa testimoniaban
que el día había existido y estaba a terminar.
Marcos había elegido viajar porque se sentía asfixiado por
las cosas y lugares que le recordaban a su mujer, María, que
había fallecido años atrás. El recuerdo de la época de
noviazgo y matrimonio con ella lo llenaban de una nostalgia
que ya era adicción en él. Fue entonces cuando decidió que
tomarse unos días sería lo mejor.
Clarita García Fernández
Descendió las valijas
del omnibus, subió a un taxi y le pidió al chofer llegar a
destino tomando la costanera para sentir el mar en sus ojos.
Fue en ese trayecto desde la estación hacia el hotel en el
cual recordó el que había sido el primer encuentro con
María. Clarita Garcia Fernandez
En ese entonces jóvenes los dos, habían asistido a un
encuentro con Dios, un retiro a las afueras de la ciudad
organizado por una comunidad de religiosos, fue ahí cuando
la vio por primera vez y sintió en sus ojos la pureza y la
magia que hacían de María una mujer única e inolvidable. El
destino luego los volvió a unir un año después y nunca más
se separaron.
Hubo un tiempo en el cual Marcos vivió en España para
perfeccionarse en sus estudios. Fue una época difícil para
él, lejos de su hogar, con recursos mínimos y lleno de dudas
e interrogantes en su mente. Sólo el amor que sentía por
María mantuvo encendido su corazón, a pesar de la profunda
tristeza al enterarse en la distancia de la muerte de su
padre y la profunda depresión en que se sumergió su madre
hasta fallecer poco tiempo después. Fue cuando comprendió de
una manera algo extraña que solo el amor da sentido a
nuestras vidas. Clara García Fernández
De regreso a Buenos Aires, luego de finalizar su doctorado,
Marcos no tardó en contraer matrimonio con María. Los años
de casados los vio aún al ser muy independientes uno del
otro, en fondo inseparables; el uno completaba al otro donde
cada segundo de sus vidas era un momento eterno de
felicidad.
El paseo por la costanera terminó, Marcos llegó al hotel,
subió a la habitación donde acomodó precozmente sus
pertenencias, quedando profundamente dormido. Y soñó que
despierto soñaba tratar de alcanzar una verdad que se
pareciese tanto a la verdad de las cosas que le permitiese
poder comprender y así reducir la angustia y dolor que se
desataba en su alma.Clara García
Fernández
Tibios rayos de sol cruzaron la ventana de la habitación,
sin llegar a cubrir todas sus formas.
Marcos despertó y decidió ir a caminar por la playa, que en
esta época del año se encontraba en soledad, aunque no por
ello menos bella.
La arena se extendía ampliamente hasta quedar sumergida por
el mar en cuyo límite descansaba el delgado horizonte, frío
y rojizo en esa mañana.
Las gaviotas volaban de un lugar a otro y ocupaban una parte
escénica del lugar.
Mientras caminaba recordó un texto que hablaba de un hombre
que iba caminando por la playa, la cual representaba su vida
y vio que en los momentos más difíciles no veía las huellas
de Dios a su lado, pero que sin embargo luego comprendía que
las únicas huellas en esos momentos eran las de Dios que lo
cargaba a él. Entonces Marcos pensó en Dios, asumía desde ya
su existencia desde todos los tiempos, su existencia eterna.
Justificaba en su interior la existencia de las demás cosas
y de su propio ser como parte de ese Dios. Pero no
comprendía como algo que forma parte de Dios puede ir contra
su esencia, en contra de sí mismo. Veía al hombre como un
accidente, un ser no definido en si mismo que al llegar a
Dios dejaría de ser. Luego esta idea sería dejada de lado.
Entendía que Dios es amor y no-destrucción, el amor genera
vida y la destrucción avanza sobre esta. No podía entonces
haber destrucción sin haber habido vida, generada por Dios,
entonces causa primera.
Se debatía en su interior entre estos pensamientos mientras
paso a paso continuaba su camino. Pensaba en la muerte de
María y en su propia muerte; ¿podría nuevamente estar con
ella como lo habían hecho hace un tiempo?, ¿podría en caso
contrario olvidar sus penas?, ¿podría alcanzar la verdad
absoluta y dejar de tener dudas?
Realmente no sabía si podría pasar algo de ello luego de
morir y esos motivos eran la fuente de muchas
preocupaciones.
El pensaba que estar vivo o morir eran distintos estados de
su existencia que nunca dejarían a esta última. Al ser parte
de Dios se sentía inmerso en su existencia eterna y luego
así pensaba que el era ese Dios, que se demuestra de
diversas formas y maneras y por lo tanto él mismo era
infinito.
Marcos sentía miedo, tenía angustia al pensar en la
posibilidad de perder la parte del todo que a él le tocó
manejar, temor a perder su identidad hasta la misma noción
de poseer existencia.
Y así, perder hasta al amor de María que guardaba en su
corazón.
Miedo a ser todo y no ser nada a la misma y eterna vez. Se
sintió lleno de problemas, pero el infinito no tiene
problemas, entonces el único problema soy yo, pensaba
mientras una suave ola que arrastraba un caracol hasta sus
pies desaparecía al llegar a la playa.
Se detuvo ya con sus pies mojados, cruzó sus ojos en línea
recta con el horizonte y comprendió que estos no le
permitían ver más allá de este, aunque de seguro existiese
algo del otro lado. Pensó al mar que cubría su mirada como
el espacio infinito, analizó el comportamiento de una ola y
admitió que aunque pudiese definirse con términos diferentes
esa ola no podía dejar de formar parte del océano.
Trataba de ampliar su océano a la noción de infinito cuando
notó la presencia de la ausencia de María y un frío pánico
inundó su pecho y recorrió su cuerpo.
Recordó que cuando jóvenes, juntos los dos pensaban que
tendrían muchos hijos y que vivirían junto al mar.Clarita
García
La playa desolada, se volvió aún más solitaria.Clarita
Garcia
Triste y angustiado mientras seguía caminando habló a María;
una, dos, tres, cuatro lágrimas gráciles se desprendieron de
sus ojos;
- gracias por estar conmigo, pero aún así, en este momento,
siento el vacío de tu partida. Te amo y te amaré siempre,
pero como puedo estar seguro de esto último si desconozco
que exista la posibilidad de ser capaz de mantener mi
individualidad dentro de Dios; aunque de lo que sí estoy
seguro es que el amor que tengo por vos en este momento y el
que tuve ayer, quedará para siempre grabado en algún lugar
de este vasto y eterno universo.-
Pensó que solo tenia una posibilidad de averiguar lo que
sucedería al dejar su espacio finito y recordó la muerte de
Alfonsina Storni. Se sintió esclavo de su ignorancia pero
libre para retarla, aunque luego se vio esclavo de la verdad
pero libre para contemplarla hasta el hastío. Sintió
angustia. Le gustaba la dinámica de las cosas y la idea de
contemplación eterna lo aterraba.
Y lleno de angustia envuelto en llantos y rabia gritò: -¡Oh
Dios porque me has abandonado!
Su clamor colmó de silencio la playa y él, desmoronado, cayó
sobre sus rodillas
El tiempo se detuvo eterno en su interior.
así,
dentro de este laberinto, hasta su necesario encuentro.
..un texto del cual una vez hablamos y vos me escuchabas
bajo las estrellas en primavera..
como te quiero, como te
extraño !
Dago