Rincón Literario

 

"El loco"



- Tuve una pasantía, aclaro de mis estudios en Italia, me sirvió de entretenimiento mas que de interés por el comercio exterior, tengo lo bastante claro, que es la palabra, soy inteligente, no preciso que nadie me lo diga, es suficiente con hallarme en mis pensamiento, deambulando por cotianeidades, pude ser algo que vi en la televisión, o algo que me entretuve mirando en cualquier vidriera, detallo presupuesto para una expansión, corrijo errores que llegarían hacer al producto mejor, por eso estoy parado en una de las mas grandes empresas de mi país, me manejo con personajes que no entenderían las situación ni la décima parte como yo las veo, pero esos son los que me pagan para que yo me divierta, en pocas palabras de eso se trata mi trabajo del entretenimiento, mis conflictos emocionales los convierto en divertidos, todo aquello que pienso me entretiene y seria demasiado raro que no lo hiciera, es que soy inteligible, soy mas que eso, no es por que tenga un pensamiento demasiado exacerbado es porque soy así.

Fue clara y concisa su presentación enfrente de los amigos de su reo, creando una bandera hacia su nombre los fue distribuyendo para la propaganda, pretendía llegar alto, estar parado para que lo vieran, busca, con una metodología que en el ambiente se usa, una mirada objetiva para con su tarea, con basto lenguaje, derribado de una enseñanza poco común y un esmero que no cualquiera pone, recordó en su discurso,, algo que dijo en reunión de amigos de universidad, "la vida con dinero no es suficiente, necesito poder", desbastándolos, apabullándolos encajaría de mejor manera, haciendo que no solo lo respeten sino que le otorguen el miedo que busca de las demás personas. 
Los dos amigos que se presentaban en la reunión eran extranjeros, con un pensamiento un poco diferente, lo bastante radical para llamarlo perdido, sentados en la gran sala de conferencias que tenia la empresas en ola capital, se deleitaron hablando de presupuestos, nuevos caminos y por supuesto la reducción de costos o la manipulación de pequeños piases, les serviría, según ellos, de estrategia comercial, mantener a esas personas con las sonrisas vivas mientras les encajaban el fardo, política bastante usada el ambiente, cuando uno de ellos, ya lo bastante cansado de escuchar, propuso retirarse.
- como mañana tengo que presentarme con el jefe me voy en busca de un tranquilizante sueño
- no seas paranoico, quédate, quizás la noche muestre una cara mejor, tengo el dato de un bar que por costumbre atrae muchas mujeres, no es mal plan para tranquilizarse.
- No, es mas fácil para mi dormirme que entablar unas palabras después de muchos tragos,
- Bien que sueñes con los números
Todos quebraron en risas, mofándose del joven, por su aspecto, viejo anteogito. Encaminados a su acostumbradas noches, Alejandro y compañía, fueron a la sala que sostenía un ambiente pacifico, con grandes ventanales que les otorgaban un vista bella a los jardines, fue entonces que Alejandro vio por entre las ramas de un árbol, las pupilas intrigantes de un animal o algo parecido, de color rojizo, extraviaron las palabras que pronunciaba en ese momento y se inclino por comentarlo ha los demás, estos agrupados sobre el ventanal se chocaban las cabezas buscando los ojos extravagantes, los ojos misteriosos
- allí estaban, los vi era aterradores, parecía como si me viera, como si me estuviera mirando, espantoso, 
uno de ellos comenzó a descreer de la condición de este pensando que alguna clase de droga ingerida, seria la productora de la situación
- demasiado ácido- dijo y rieron, pero las demás miradas parecían creer lo mismo.
La charla siguió ritmo, con la subida del estado alcohólico, las anécdotas empezaron a contarse, entablando, mas allá del vinculo laboral, una situación de amigos, pero la situación se convirtió en espesa, cuando este volvió a ver las pupilas, esta ves sacudiéndose cada ves mas cerca de la ventana, casi sin aire, presento la situación, 
- miren, ahí esta se sacude pareciera como si cada ves esta mas cerca, 
todos se agruparon, esta ves con menor rapidez, ya revelando mayor desconfianza, atraves de sus vista se dialogaban pensando que estaba drogado, el alcohol ingerido superaba a cualquiera que tuviera un buen estomago, los movimientos poco acordes, las risas exageradas y los suspiros raros, hacían creer que los estaba, a esa altura, molestándolos, superando la tolerancia.
- es suficiente por hoy, será mejor que nos vayamos a dormir, para luego mañana presentarnos sin muchas ojeras, ¿por las once de la mañana te paso a buscar?- le pregunto a Alejandro el contador, 
- si estaré en mi casa, pasa que despierto o medio dormido te esperare.

Todos sabían que aunque el estado de ebrio que tenia, lo sometería a una larga anoche, el se levantaría temprano para repasar todos los temas a tratar y también sabían que se presentaría con la idea del año, por ello esa reunión tenia tanta importancia, los mas triste de todo esto era que también sabían que unos de ellos pasaría a ser uno mas del censo de desocupados, por que a sido así durante los años que esa reunión se a llevado acabo, el sector que no le allá gustado el funcionamiento seria el que perdería a su encargado, el año pasado lo sufrió su hermano, que termino trabajando para la competencia, pero eso da la pauta de que este no tiene, en ningún caso, el miedo de direccionar el dedo y apuntar hasta llegaron a pensar que se podría apuntar el mismo, siempre la sensación les daba vuelta, pero en realidad, aunque les doliera que perdiera el trabajo alguno de ellos, lo ponían mas que un ejemplo, un mártir en forma y problema, ya que todos querían ser como el, don y señor de los problemas, la sigla pds, de pronunciación pedeese, puede despedirse solo, rondaba por los pasillos de las oficinas, era común encontrarse con dos ordenanzas hablando de que pds, podría llegar a despedirlo si la basura no llegaba en tiempo y forma a los cestos, idioteces que no eran razonables, dado a la persona que iban dirigidas, de ese tipo había de a montones.
Las pupilas raras fueron puntuales, de razón y de estar ahí, provocaron incertidumbre, poniendo un pie sobre lo desconocido, Alejandro, se sintió hostigado. Con el sueño atrasado de varios días, sintió lo sensato se encarrilo hacia su casa, tratando de pensar en lo que mañana debía hacer, pero instantes antes de subir a su coche, las pupilas se presentaron en la escena, de forma intermitente, casi como queriendo guiarlo a algún lugar, la intriga supero su enojo y miedo, con la mirada enfocada las fue siguiendo, por un camino delimitado, de tal manera lo sentía, inició una caminata a lo desconocido a lo atrapante, cuando de su boca quisieron salir unas palabras, fue interrumpido por el chillido de un auto que doblo enfrente, los faros apuntados a su rostro lo cegaron, este continuo su marcha lentamente, del auto la ventanilla del conductor se bajo, por dentro salió la cabeza de su amigo, su mano derecha en la empresa.
- ¿qué pasa?, mírate te ves aturdido, 
- no, es que estoy- mientras con sus manos frotaba sus ojos intentando volver a una visión normal- haciendo nada.
- Te ves muy mal, ¿queres que te lleve a tu casa?,
- no ¿por qué'
- se te ve demasiado cansando- giro su cabeza miro por el espejo retrovisor- seamos sinceros, tomaste algo, no podes estar así por que si, algo tomaste,
- no tome nada estoy un poco aturdido, nada mas, ¿y si hubiera tomado algo que?, soy bastante grande para cuidarme
- esta bien
cerro la ventanilla del auto al tiempo que aceleraba, provocando que Alejandro se corriera en forma abrupta del coche, lo maldijo, en tanto escucho otro chillido mas, seguido de unos pasos fatigados. Entre los arboles del lugar se avistaban las pupilas, rojiza, por la altura en la que se veía parecía como si la cosa o persona tuviera dos metros de altura, no obstante el no se iba dejar joder. Empezó preguntándose por que le estaba pasando esto, surgió la única respuesta que tenia, el agrandado ego de querer interesarse por todo, su mayor virtud pero su punto débil, manipulado por si, se dirigió persiguiendo aquello, no sabia que era o de que se trataba, pero lo sedujo lo interesante, lo diferente, tal como el pretendía ser, lo diferente del medio. Sediento de las pupilas grito enajenado "quien anda ahí" pensando idiotamente que le responderían, pero se apagaron, no se vieron mas el miedo se perdió entre sus pensamientos, se quedo quieto observando alrededor de el, suspirando enérgicamente, refunfuñando por lo acontecido, camino lentamente por el lugar, prácticamente a oscuras, pretendiendo agudizar la vista intento encontrar a la caso, sin embargo fue nulo, solo logro agotarse de caminar.
Volvió a su coche, recostado por encima de este, yacía tomando aire, recuperándose de la larga caminata, saco del bolsillo de su pantalón, un cigarrillo, acciono el encendedor, en el mismo instante que una mano se apoya por su hombro velozmente volteo, chocándose con el muchacho que guardaba las llaves.
- aquí esta su llave señor- extendió el brazo, sosteniendo con dos dedos las llaves, Alejandro con la reacción del espanto, se quedo inmóvil, el ballet las dejo sobre el auto- que tenga buenas noches- hizo un par de pasos- idiota
obsesionado o apabullado, ingreso a su coche, con el cigarrillo entre sus labios, apoyo su cabeza, sentándola, y preguntándose, el por que, de pronto, por el costado mas cercano las pupilas rojas, pujante, intrigantes, se dejaron ver, impactado por la demostración, salió corriendo del auto, siendo visto por el gentío que salía del lugar, al grito " las vieron, por allá, es verdad", el cigarrillo al sexto paso se cayo por su pecho, cruzando en tanto quemaba su camisa, los dolores de la quemada fueron tapados por la ira e intriga que acumulaba, entre el verde pasto, levemente mojado, se le complicaba correr, por culpa de la física el peso de su cuerpo y la superficie resbaladiza produjeron que se estropeara con el suelo, dándose un fuerte golpe en la cara, escupió los pastos de su boca, alzo la mirada hacia los árbol notando una vicisitud, las pupilas se habían multiplicados, se presentaban varios pares de estas, cuatro en realidad, cruzándose, frenando y continuando su marcha, en dirección a la que el se encontraba, se paro rápidamente, fue hasta el coche y salió a toda marcha, levantando una gran polvareda, su manos sujetaban con fuerzas el volante, miraba hacia atrás con mucha frecuencia, la intriga se había convertido en miedo y ese miedo en pánico, fue así que al cursares con cualquier cosa que mostrara el color rojo lo asustaba, cruzó dos semáforos ilegalmente, los carteles luminosos, le parecían pupilas inmensas que deseaban caerse por arriba de su coche, solamente enfocado en el asfalto termino el trayecto que les restaba llegar hasta su departamento, al ingresar a este se metió al ascensor, al oprimir el botón del piso, vio pupilas en la botonera, sintió una vos que le habla, que lo amenazaba, lo freno al piso siguiente, al querer salir con ligereza golpeo por el hombro a la amable mujer del primero, que se ingreso al ascensor, con el copas que marcaba la agradable música, por las escaleras se quiso dirigir pero las señales en rojo, y los matafuegos en abundancia los acobardaban, continuo con sus ojos serrados, en su departamento, no prendió ninguna luz, entre la oscuridad maniobro esquivando y procurando no tirar nada, hasta llegar a su cama, fue allí que feneció todo, respirar tranquilamente, mover su cuello enferma circular lo ayudo a distenderse, tomo agua, refrescándose, hasta dormirse. Por la mañana del día siguiente, la luz del sol al abrirse la cortina lo despertó, los chasquidos, del calzado de la mucama, indicaban que el desayuno estaba en camino, miro el reloj descubriendo que las nueve de la mañana estaban por llegar, pregunto a la mujer
- ¿qué preparaste?
- Algo que le encanta, señor
Volvió a la habitación, con una bandeja, Alejandro di vuelta anhelando ese aroma, al mirarlas vio una montaña de cerezas, que le hicieron recordar lo ocurrido la noche anterior, con sus brazos quito la bandeja del arriba de la cama, de un salto se coloco en la esquina mas lejana del cuarto junto a las cortinas, arrodillado y mordiéndose, intentaba reírse y llorar al mismo tiempo, mientras que las pequeñas pupilas rodaban por toda la habitación.

A las dos de la tarde en la empresa la junta se había suspendido por la falta del miembro mas importante de ella, Alejandro, en una oficina fumando se encontraban dos de los que habían estado anoche con el.
- ¿qué le habrá pasado?- se miraron pensando lo mismo- ¿le habrá afectado eso de las lucesitas?

 

Leandro Lecuna

 

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