Rincón Literario

 

"Coartada"


En la cárcel la hostigación de ser inocente se multiplica en comparación del dolor que tiene los demás presos, ese era mi caso, culpado por un asesinato.
Voy caminando al encuentro con el abogado que me asignaron, no tengo esperanzas, pareciera que el ambiente me dice lo mismo.
Al entrar al cuarto, el oficial libero mis esposas, sentado enfrente de mi había un hombre de aproximadamente unos cincuenta años, de sobresaliente barba y anteojos llamativos.
- soy tu abogado, me asignaron tu caso, no te preocupes esto es gratis, Enrique Bosh.- se presento.
- Sebastián- juntaron sus manos el abogado impuso en el saludo su firmeza apretando con ganas.
- Bueno tu me dirás, culpable o inocente
- Por supuesto que inocente
- ¿por qué?
- porque no lo hice, compréndame- y suplico verdad con sus ojos.
- eso no sirve- saco de su portafolio la foto de una mujer- mira la foto, es realmente hermosa, ella seria capaz de hacerle perder la razón a cualquier, entonces, ¿que hacías mientras a ella la mataban?- ciertamente burlona la pregunta.
- Estaba por la carretera manejando hasta una estación de servicio
- ¿antes?
- En el medio de la carreteara cambiando un neumático
- ¡Nadie te vio?, ¿ningún testigo?
- No, solo la chica de la estación de servicio pero eso fue a las tres.
- Esta bien, tenemos algo, no hay coartada, estas libre.
- ¿por qué?
- eres un chico fotogénico, tienes una cara tranquilizadora, eres bien hablado e inteligente, ¿qué jurado se te hacharía encima? sabiendo que por ser inteligente- se tiro hacia atrás en la silla y una sonrisa se implanto en su boca- hubieras armado una coartada,

 

Leandro Lecuna

 

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