SU ORIGEN EN EL PAÍS.
Es un hecho histórico muy conocido que el primer
ganado que pisó suelo rioplatense fueron los 72 equinos (de 100
que salieron) introducidos por Mendoza en 1536.
Ello dio origen a las prolíficas caballadas que luego
constituyeron el típico equino del Río de la Plata: el caballo
"criollo", producto de una larga selección natural, que demostró
gran capacidad de adaptación a las condiciones ambientales
predominantes, sobre todo en la región pampeana.
DESPOBLAMIENTO DE EQUINOS.
Antes de tratar la importancia de la cría de
equinos en el país, más bien es preciso poner mayor énfasis en
el problema del despoblamiento de équidos que se viene
registrando en forma acelerada en el país, según las cifras de
los sucesivos censos ganaderos.
Los expertos en la materia atribuyen el fenómeno a dos causas
principales. Por un lado, la matanza indiscriminada para
destinarlos al consumo o exportación. Por otro, la falta de
interés en criar caballos, asnos y mulares, que es otra forma de
contribuir a que se extinga la especie. En otras palabras, no
existe una explotación ordenada de la amplitud de las demás
especies ganaderas.
De todos modos, no es ese el único aspecto del problema, ya que
el mercado para los équidos no es precisamente el frigorífico.
Más importante en la tradición caballar de nuestro país,
manifestada con evidente brillo en las magníficas mandas del
Ejército, así como en deportes como el polo -en que somos
primeros en el mundo- y el "pato", juego nacional en el que
también sobresalimos.
El ejército argentino se ha erigido, desde hace medio siglo, en
el "líder" de la cría caballar y de su comercialización.
"Poseemos unos haras militares con magníficas instalaciones que
podrían pasar a ser verdaderos haras nacionales destinados a
fijar tipos y abastecer estaciones de monta pública y criadores
particulares con un nuevo destino y gran impulso".*
Ante la gravedad del problema, el gobierno sancionó un decreto
(1591/74) que prohíbe la matanza de todo lo útil en la
población equina y crea una Comisión Nacional para el Estudio de
la Recuperación y Fomento de la especie.
* De un reportaje periodístico al ex comandante
de Remonta y Veterinaria, Gral. (RE) Mario Bialet Argerich,
noviembre de 1974
EXISTENCIAS DE EQUINOS.
Después de haber alcanzado un "récord" de casi
10 millones de cabezas en 1930, la existencia de caballos ha ido
en franca disminución hasta llegar a la actualidad con algo más
de 3 millones. Acabamos de ver las principales razones de este
fenómeno, a las cuales debemos agregar la desaparición paulatina
de un motivo para determinar la cría, en las chacras, de
pequeñas manadas para trabajos rurales. El tractos las ido
sustituyendo gradualmente, en particular desde los años ´50, en
que comienza su fabricación en el país. Esto no implica que el
caballo pueda ser totalmente eliminado de las tareas rurales,
antes bien ya se dan casos en los cuales se ha comprobado que es
insustituible.
No obstante este fenómeno de despoblamiento, la Argentina ocupa
el sexto lugar en el mundo en existencia de caballares, después
de EE.UU, la ex-Unión Soviética, Brasil, China y México.
NUMERO DE EXPLOTACIONES CON GANADO EQUINO.
Según el censo ganadero de 1974, la cantidad de
explotaciones agropecuarias con existencia de equinos era de
307.500. Naturalmente, se trata de unos pocos ejemplares por
chacra, para silla, transporte o determinadas tareas rurales.
Evolución de la
existencia de equinos
|
Años |
Cabezas
estimadas |
|
1888 |
4.200.000 |
|
1908 |
7.500.000 |
|
1930 |
9.800.000 |
|
1937 |
8.320.000 |
|
1947 |
7.280.000 |
|
1970 |
3.700.000 |
|
1976 |
3.500.000 |
|
1977 |
2.900.000 |
|
1978* |
2.700.000 |
*Últimas cifras publicadas. Anuario Estadístico
INDEC, 1985.
RAZAS EQUINAS.
La cría caballar en el país, desde el punto de
vista racial, es muy distinta que la observada respecto de los
animales destinados al consumo, sean vacunos u ovinos. Algo
parecido, aunque con distinta explicación, sucede con el
porcino.
Los equinos se clasifican, de acuerdo con su aptitud en:
caballos de silla, tiro liviano, y tiro pesado
y de tiro y silla.
Señala Giberti* que en el país no hay abundancia de caballos con
tipo definido y agrega que de toda la población caballar
argentina -según Ichausti- es casi imposible extraer un millón
de cabezas que respondan a un tipo racial determinado. Cuando se
quiso imitar a los criadores de vacunos, menudearon los
cruzamientos sin ninguna base técnica. El resultado no fue el
que se esperaba, sino todo lo contrario, llegando un momento en
que se echó de menos la legendaria resistencia y rusticidad del
caballo criollo, particularmente para las rudas tareas
rurales. Ello obligó a lo que pareciera un contrasentido: volver
a reconstruir en pacientes selecciones, a la raza criolla.**
Señala Giberti que es indudable que un Percherón (de los
que intervinieron en esas cruzas) tira más que un criollo, pero
no se tuvo en cuenta que, en las condiciones naturales en que se
cría en nuestras pampas el equino, la rusticidad y resistencia
de la raza criolla se impone sobre la mayor capacidad de tiro de
aquél.
Fuera de estos aspectos generales, debe destacarse que se han
hecho magníficos progresos en materia de refinamiento zootécnico
de caballos de silla, particularmente los Pura Sangre de Carrera
y Petisos de Polo, ambos afamados en todo el mundo.
* Giberti, Horacio C.: "The role of the horse in
argentine farming" (El papel del caballo en la granja
argentina), 1951.
** Solanet Emilio "El caballo criollo", Bs.As., 1946
Como complemento de lo desarrollado sobre el
tema, se hace a continuación una síntesis de la opinión de los
principales criadores de caballos en el país y, particularmente,
en lo referente a comportamiento y perspectivas de las
principales razas.
Raza árabe. en primer lugar, se destaca el hecho de que en los
último cinco años se haya ampliado considerablemente el mercado
nacional para este atractivo animal.
El porqué del éxito logrado reside en la rusticidad, que lo hace
apto para desarrollarse en medios diversos en cuanto a clima y
suelos. Además, tiene muchas otras cualidades: "Es manso,
resistente y ama mucho al hombre, razón por la cual el criador
se siente atraído", sostienen sus criadores.
Se lamentan los criadores de las dificultades que deben afrontar
para la exportación que, en otro momento, constituyeron una
interesante fuente de divisas. Responsabilizan en particular al
Brasil, que ha restringido sus compras de estos animales por
razones de economía de divisas.
Anglo-Normando. Expresan sus criadores que el Anglo-Normando "es
un caballo que evolucionó notablemente para posteriormente
dividirse en dos tipos: el de trabajo y el deportivo. El primero
es más retacón y se emplea para el cruzamiento con yeguas
livianas y semilivianas. En cuando al deportivo, es de alzada
superior, pero su docilidad y su agilidad lo hacen un ejemplar
de gran demanda en el ambiente hípico".
En la actualidad, se realizan activas gestiones para que se
faciliten las exportaciones, particularmente con el tipo de
caballo de trabajo con destino a Venezuela y Perú. Estiman sus
criadores que, de tener éxito en sus demandas, se podrían
exportar dos o tres mil yeguarizos al año.
Caballo Criollo. El caballo Criollo tiene la ventaja de ser un
animal muy rústico y de bajo costo de mantenimiento y cuidados,
pero a pesar de su muy poco costo, encuentra dificultades
prácticamente insalvables para exportar. Con Brasil hemos tenido
un comercio activo en este renglón, pero últimamente -como se
señaló para otras razas- se muestra reacio a importarlos por
razones económicas en materia de divisas.
Caballo Criollo de Silla (Quarter Horse). Se trata de "un buen
caballo se silla, apto para todos los trabajos rurales, que
alcanzó marcada preferencia en el oeste de los Estados Unidos,
debido a su mansedumbre y rusticidad, fortaleza y facilidad de
manejo", según opinan los criadores del mismo en nuestro país.
Las primeras importaciones del Cuarto de Silla datan de 1960.
PRODUCCIÓN DE CARNE EQUINA.
Faenamiento. La faena de equinos alcanzó en los
últimos años de la década del noventa a un promedio de 237.000
cabezas por año. En 1978, la cifra ascendió a 280.000. Ello no
obstante, la cifra se mantiene estacionaria, aunque no se dispone de
nuevas informaciones.
Exportación. Durante el decenio 1971/80 se exportaron, promedio,
44.000 toneladas de carne equina, por un valor de 43.000.000 de
dólares. En 1970 se alcanzó el récord de 70.000 toneladas. Desde
1973 las exportaciones se redujeron prácticamente a la mitad. Con
excepción de 1980, que registró una exportación de carne equina de
80.000 toneladas, por valor de 86 millones de dólares, en los años
subsiguientes hasta 1987, el registro de las exportaciones fluctuó
entre 30.000 y 40.000 toneladas. Los volúmenes y valores más bajos
los acusaron las campañas de 1986 y 1987.