Conclusiones
De acuerdo a la información analizada, surge como conclusión que
los principales motivos de emigración, en el período 1983 hasta
la fecha, son las relacionadas con el aspecto económico.
Predomina la falta de empleo (29%), aunque también tienen
importancia estadística motivos derivados como el desarrollo
profesional (20%) o tratar de lograr una mejora económica (17%).
Estos tres motivos se imponen trasvasando los sub-períodos de
tiempo, por lo que surgen como una motivación constante a lo
largo de los años. Considerando el sexo, esta motivación es más
fuerte entre los hombres que entre las mujeres. Teniendo en
cuenta el factor de la edad, tanto en la franja de hasta 25
años, como en la de 26 a 35, se impone como razón de emigración
la falta de trabajo. En cambio, los mayores de 35 años
manifestaron como principal motivación la mejora económica.
Considerando el máximo nivel de estudios alcanzado en Argentina
hasta el momento de la partida, la problemática de la falta de
trabajo es la predominante, tanto en los sectores
universitarios, como en los que sólo poseían estudios
secundarios, en cambio, considerando a la franja que contaba con
educación terciaria, la principal motivación está relacionada
con la posibilidad de un desarrollo profesional.
La mayoría de los casos relevados (60%) se encontraba trabajando
al momento de la partida.
La segunda parte del análisis surge a partir del estudio de las
variables satisfacción económica, laboral, y social. Es decir,
de la situación del emigrado una vez instalado en el país de
destino.
Los niveles más altos de satisfacción los registra la variable
laboral (46%) seguida por la variable económica (40%), mientras
que los más bajos los registra la variable social (7%). Cabe
destacar que en las tres dimensiones de la variable
consideradas, el porcentaje de satisfacción supera ampliamente
al de insatisfacción (considerando la franja media en la
primera).
Si se considera cada país, surge que EE.UU. cuenta con los
porcentajes más importantes de satisfacción, tanto a nivel
económico (96%), como laboral (93%) y social (70%) , en tanto
Italia es el que impone los índices de insatisfacción más altos,
de acuerdo a las variables consignadas (20% de
insatisfacción laboral, 7% económica y 40% social).
Cuando entra en juego la edad como variable, surge del análisis
que el sector comprendido por los mayores de 35 años es el que
mayor grado de satisfacción tiene, tomando en cuenta los tres
aspectos: laboral (92%), económico (92%) y social (80%). Como
contrapartida, los números más altos de
insatisfacción considerando los aspectos laborales (24%) y
económicos (12%) le corresponde a la franja de menores de 25
años y, en el aspecto social, al sector comprendido entre los 26
y los 35 (40%).
El único dato importante que surge de cruzar el sexo con la
variable satisfacción es que en las mujeres, se registra más
insatisfacción que satisfacción en el nivel social (37% contra
31%), único registro de esas características en la muestra.
Si bien los porcentajes de satisfacción son altos (mayores al
80%), disminuyen progresivamente, a medida que crece el nivel de
estudios alcanzados, tendencia que es constante, tanto en la
dimensión económica, como en la laboral y la social.
La manera que eligieron los emigrados para salir del país divide
en partes iguales a los que decidieron partir solos y los que lo
hicieron con la familia entera o algún familiar, dejando la suma
de estas categorías (86%) un porcentaje muy bajo para otras
opciones. Aunque resulta significativo que el 77% de los que
partieron lo hicieron no teniendo hijos.
La mayoría de los emigrados iba con la decisión tomada de
establecerse en un nuevo destino (68%), y esta decisión en el
momento de la partida se manifestaba en sentimientos
predominantes de tristeza e inseguridad (61%).
Mientras el 63% de los emigrados contaba con algún contacto en
el país de destino, sólo el 40% respondió que estos contactos
facilitaron su adaptación al nuevo estilo de vida. Estableciendo
una relación entre ambos (40/63) se puede inferir una
efectividad de los contactos de un 63%.
Del total de emigrados que se encuentra trabajando actualmente
(76%), el 98% obtuvo su primer trabajo en menos de 6 meses.
Consultados, acerca de si volverían a tomar la decisión de
migrar o si recomendarían a alguien realizarlo en las mismas
condiciones que ellos lo hicieron, surge en la mayoría una
respuesta positiva (87% y 71% respectivamente), lo que se
condice con el alto nivel de satisfacción registrado en las
variables laboral, económica y social.
No obstante, ante la consulta final, se impone el sentimiento de
volver, que independientemente de las condiciones de vida
actuales, manifiesta la mayoría de los consultados en la muestra
(56%).
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN UNIVERSIDAD NACIONAL DE LOMAS DE
ZAMORA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES