Nació el 1 de Febrero de 1930. Publicó sus
poemas desde adolescente en la
revista "El Hogar" y en el diario La Nación.
El primer escrito de la joven poetisa, el poema "Otoño
imperdonable" fue publicado cuando tenía 15 años.
En 1948 escribe por primera vez en la revista "Sur". Su primer
poemario es recopilado en un libro que lleva el mismo título que su obra
inicial: "Otoño imperdonable".
Durante una visita que realiza el poeta español Juan Ramón Jiménez a Buenos
Aires casualmente conoce a María Elena, de quien ha leído su primera obra
publicada.
Traban amistad y en 1949 la joven acompaña al poeta y su esposa a un viaje que
emprenden a Estados Unidos. En ese país, la amistad se resiente por el carácter
"difícil" del autor de "Platero y yo". Walsh regresa a
nuestro país.
En sus libros
posteriores -"Baladas con Angel" (1952) y "Hecho a mano"
(1965)-, mantiene las características formales de aquella primera obra los
versos medidos y las estrofas en rima. Sin embargo, la temática, confesional e
intimista, va virando hacia otra más atenta al lenguaje coloquial y la realidad
externa.
De esta época son "Carta de recomendación", "Solicitud de
empleo", "Rechazando una invitación a ir al cine o participar en
cualquier otra actividad mundana" y "Eva". Luego de una recordada
experiencia televisiva a finales de la década de los '50, en la que dio a
conocer sus personajes "Doña Disparate y Bambuco", estrena en Buenos
Aires el espectáculo para chicos "Canciones para mirar", compuesto
por una serie de temas, poemas y cuentos breves que luego va publicando tanto en
libros -"Tutú Marambá" (1960), "El reino del revés"
(1965), "Zoo loco" (1965), "Dailan Kifki" (1966),
"Cuentopos del Gulubú" (1966) y "Versos tradicionales para
cebollitas" (1967)- como en discos: "Canciones para mirar"
(1963), "Canciones para mí" (1963), "En el país de
Nomeacuerdo" (1967), "Juguemos en el mundo" (1968) y
"Cuentopos" (1968), entre otros.
En 1968 monta un
espectáculo de canciones para adultos en el que su canción "Los
ejecutivos" consigue un éxito inmediato. Entre 1972 y 1974 realiza una
serie de recitales populares en los teatros Regina y San Martín en los cuales
despliega todo su talento en contacto con el público que la sigue. En 1974
parte a España junto con María Herminia Avellaneda.
Van a trabajar contratadas por la televisión española para realizar una serie
de programas para chicos escritos por María Elena y dirigidos por Avellaneda.
Sin embargo el proyecto no se concretó por problemas con los empresarios españoles.
Al volver a
Buenos Aires en 1975 María Elena encuentra un clima ideológico enrarecido en
el que muchos sectores radicalizados critican su obra. Molesta y dolida por esta
situación, en 1978 informa a la prensa que no seguiría componiendo ni
cantando. Sin embargo, la vuelta a la democracia en 1982 hace crecer su canción
"La cigarra" hasta constituirse en una suerte de leit motiv de la época.