El escultor don Torcuato Tasso vivió más de medio siglo en el país,
poblándole de obras de arte. Nacido en Barcelona, España el 4 de Noviembre de
1855, tomó carta de ciudadanía argentina, incorporándose desde el año 1880 hasta 1935 a la vida
artística de nuestra
patria. Realizó estudios en la Academia de Bellas Artes de Barcelona y fue
becado para perfeccionar sus estudios en Roma. Fue uno de esos hombres que sale de esfera de acción común, con todos
los prestigios de un pontífice del arte; era un poeta del mármol y del bronce;
rimador de armonía; de perfiles y de líneas, y un cincelador de bellezas
inanimadas , pero triunfadoras, haciendo para la Nación monumentos
recordatorios de las grandes figuras argentinas y conmemorativos de fechas
históricas. Fue además maestro de muchos artistas argentinos, entre ello,
Cullen Ayerza, Lagos, Leguizamón Pondal, Oliva Navarro, Sibellino, etc.
Entre los muchos extranjeros que han honrado a nuestra República, dos hay
que han dado a la patria las glorias de su talento: Parera y Tasso. Parera con
la música de nuestro himno, destacando las más augustas armonías que pudieran
rubricar las estrofas formidables y sagradas de López y Planes. Tasso vuelca en
el mármol y en el bronce las figuras de los grandes pensadores y patriotas,
como si su arte, de por si grandioso, se compendiera con la grandiosidad del
motivo; fue el poeta que con su cincel cantó a los grandes hombres argentinos
de la historia.
Expuso sus obras en la Exposición Internacional de Madrid (1876),
Exposición Internacional de París (1878), Exposición de Barcelona (1891),
etc.
Sembró de estatuas los museos, catedrales de la República, las plazas y
parques públicos, entre otros esculpió el monumento al gran capitán San
Martín, en la ciudad de Rosario; la urna que guarda los originales del Himno
Nacional Argentino; la estatua de la Justicia; el monumento conmemorativo al Sol
de Mayo en la ciudad de San Andrés de Giles; en la misma ciudad estatua a la
Libertad; en el campo de Castañares de Salta, el monumento de la batalla del 20
de Febrero de 1813, donde descansan los restos de los vencedores y vencidos en
dicha acción; en el palacio del Honorable Congreso de la Nación hay obras de
este gran maestro; en el gran hall del Círculo de Armas esculpió una obra de
Domingo F. Sarmiento titulada "Traigo los puños llenos de verdades",
y además la de los grandes próceres Bernardino Rivadavia, Esteban Echeverría,
frente a la plaza San Martín (Buenos Aires); general Estanislao Soler, en
la Recoleta (Buenos Aires); Gregoria Pérez, Carlos Pellegrini, Nicasio Oroño,
Juan José Paso, en la Plaza Independencia (Buenos Aires); Ameghino, Emilio Bunge, ingeniero Luis Huergo, Jorge Newbery,
etc.
No obstante haber sido ardua su labor artística, trabajó siempre sin
descuidar su cátedra en la Universidad de Ciencias Exactas.
De origen extranjero, se entregó a sus ideales sin perseguir propósitos
utilitarios, contribuyendo con su vocación a tareas educacionales. La enorme
labor realizada en el apartado taller donde vivía en los últimos tiempos de su
vida, era como el viejo patriarca; en el recogido silencio de su mundo de
estatuas, expresión superior de su arte.
Desde aquí, intentamos retribuir en esta forma el reconocimiento a un hombre
que además de honrar a la patria, la sirvió con su arte y su talento como
ciudadano digno.