Domingo
Faustino Sarmiento (1811-1888)
El 15 de
febrero de 1811, en la aldea de San Juan de la Frontera,
nació Faustino Valentín Sarmiento.
Fueron sus padres José Clemente Sarmiento, soldado en el
ejército libertador del General San Martín y Paula Zoila
Albarracín, formaron un hogar pobrísimo pero de dignidad
moral, en el que nacieron quince hijos de los cuales
sobrevivieron seis.
Al día siguiente fue bautizado en la iglesia matriz por
su tío Fray Francisco, oficiando de padrinos otros dos
tíos: Tomás Albarracín y Paula de Oro. La familia lo
llamó Domingo y así paso a la historia, por devoción al
santo fundador de la orden Dominicana.
En 1816 ingresó en la Escuela de la Patria, que había
fundado el gobernador José Ignacio de la Roza y que
dirigía un maestro porteño: Ignacio Fermín Rodríguez,
cuya jerarquía docente recordó con admiración a lo largo
de su vida. Al respecto, dice Sarmiento: "Siendo alumno
de la escuela de lectura, construyose en uno de sus
extremos un asiento elevado como un sollo, a que se
subía por gradas, y fui yo elevado a él con el nombre de
¡Primer Ciudadano!".
A los trece años de edad estudió Latín, Doctrina
Cristiana y Geografía con su tío, el presbítero José de
Oro. Poco después comenzó a trabajar bajo las ordenes de
un ingeniero francés llamado Víctor Barreau. En 1825
viaja con José de Oro al pueblo de San francisco del
Monte, en la provincia de San Luis, junto con su tío
fundó una escuela donde daba clases a los vecinos del
lugar, aun se conserva parte del local donde funcionó la
precaria escuela.
En 1827 a los 16 años, lee cuanta publicación llega a
sus manos. La Autobiografía de Franklin influyó en la
formación de su carácter. Habiendo regresado a su
provincia, fue espectador de algo que lo conmovió
profundamente. Desde la puerta de la tienda de la Sra.
Salcedo, donde se desempeñaba como empleado, vio entrar
en la ciudad de San Juan al General Juan Facundo
Quiroga, figura legendaria, de chiripá y poncho rojo, al
frente de 600 jinetes con sus respectivas lanzas. Estos
jinetes, con sus típicos guardamontes iban de a cuatro
en línea, entre la polvareda que levantaban sus
caballos, riendo y gritando.
En 1828 entró en el ejército para defender la causa
unitaria, interviniendo en varios encuentros.
Fuenombrado subteniente del batallón de infantería
provincial. Comenzó allí su carrera militar, que cumplió
en forma alternada, de acuerdo con las costumbres de la
época. Escribió mucho y con autoridad sobre temas
militares. Según el mayor Nicolás Vega, el joven oficial
se distinguió en el combate de Niquivil, cerca de Jáchal,
al llevar la orden que dioel triunfo a los unitarios.
Intervino también en la batalla del Pilar, pero,
derrotado, se vio precisado a huir.
Tomó el camino hacia Mendoza junto con otros unitarios,
entre ellos Francisco Narciso de Laprida, quien, al
separarse del grupo en las afueras de Mendoza, fue
ultimado por sus perseguidores. Sarmiento logró salvar
la vida por que uno de los jefes federales (el
comandante José Santos Ramírez) lo alojó en su casa con
otros unitarios. Pero el paradero fue descubierto y se
le exigió a Ramírez que entregase a sus protegidos; a lo
que él respondió con una enérgica negativa.
Finalmente fue liberado y regresó a San Juan, donde se
le dio por cárcel su propio domicilio, pero en 1831
decidió emigrar a Chile.
Fue múltiple la actividad que desarrolló en el exilio
para poder subsistir. Al principio le ofrecieron varios
empleos, pero con sueldos tan exiguos que no le
alcanzaba el dinero para sus necesidades mas urgentes.
Finalmente aceptó en Santa Rosa de los Andes, el cargo
de maestro de la escuela municipal con el escaso sueldo
de 13 pesos mensuales.
Posteriormente se trasladó a la aldea de Pocuró, dos
leguas al sur de Santa Rosa de los Andes, y allí instaló
un negocio, aunque siguió enseñando a los niños.
Luego se dirigió a Valparaíso, empleandose en una
tienda. De su sueldo invirtió la mitad en sus estudios
de inglés con el profesor Enrique Richard.
Nace su hija Faustina de unión no legítima.Un día se
embarcó con destino al norte de Chile, pues supo que en
la región de Chañarcillo se habían descubierto ricos
minerales. Durante tres años fue minero en llevando una
vida dura y penosa. Sin embargo, siguió estudiando y a
la vez tradujo algunas obras del escritor ingles Walter
Scott. De su actividad de minero, dice Manuel Galves:
"Lee allí, en el fondo oscuro de la mina, a quinientos
metros bajo tierra, a la luz de un candil". A fines de
1835, enfermó gravemente de fiebre tifoidea y, aunque
sanó, fue larga su convalecencia. Como sus recursos eran
escasos, sus amigos hicieron gestiones para que se le
permitiera regresar a San Juan.
En 1836 El gobernador Nazareo Benavidez admitió que el
joven emigrado retornase a su provincia natal, cumple
entre otras tareas de decorador y actor. En la
biblioteca de Quiroga Rosas lee a Chateaubriand, Víctor
Hugo, Lamartine, Dumas, Guizot, Thiers, Tocqueville,
entre otros. Bajo el seudónimo de García Román envía a
Juan Bautista Alberdi un poema: "Canto a Zonda",
pidiéndole su juicio. Éste no pareció haber sido
desfavorable, pero Sarmiento no volvió a escribir poemas
en verso.
En 1839 fundó el colegio de Señoritas de la Advocación
de Santa Rosa de Lima, para niñas, donde también
enseñaron sus hermanas, reservandose él las clases de
idioma y geografía, fueinaugurado el 9 de Julio,
aniversario de la Declaración de Independencia. Aplica
novedosos métodos pedagógicos y aconseja un uniforme que
iguala en su presentación a las alumnas y fue adoptado
después en todas las escuelas argentinas.
El 20 de Julio publica el primer número de "El Zonda",
un periódico desde el cual combatió a los caudillos.
Algunos otros redactores del periódico fueron los
jóvenes de la Sociedad Literaria (fundada por
Sarmiento), filial de la Asociación de Mayo creada por
Echeverría. Los artículos aparecidos en "El Zonda"
despertaron el recelo de los federales por las críticas
que se les hacía. Cuando el gobierno le aumentó el
precio del papel, se negó a pagarlo y cerró el
periódico.
Poco después se produjo en Mendoza un levantamiento
unitario y Benavidez, gobernador de San Juan ordenó el
arresto de Sarmiento como medida de precaución, ya que
los ánimos estaban exaltados.
Un día, un grupo de oficiales se presentó en la cárcel,
lo sacaron e intentaron fusilarlo, pero el gobernador,
al enterarse, envió a su edecán con ordenes de que lo
liberasen.
A fin de salvarlo de sus perseguidores, el gobernador le
dio permiso de pasar a Chile en 1840, facilitándole una
escolta y varias mulas. Al pasar por los baños de
"Zonda", gravó en la piedra la frase: "On ne tue point
les idées" (Las ideas no se matan).
En enero de 1841 se radica en Santiago en la mayor
pobreza allí comenzó su vastísima y sin duda
sorprendente labor periodística, gran parte de la cual
fuepublicada, en la edición oficial de sus obras. Su
primer artículo en "El Mercurio" bajo el seudónimo de
"un teniente de artillería", lo titula como "12 de
febrero de 1817", recordatorio de la batalla de
Chacabuco. En la nota comparaba el cruce de los Andes
realizado por San Martín con el paso de los Alpes
llevado a cabo por Napoleón. El artículo reivindica al
Libertador y es el comienzo del prestigio de Sarmiento
como escritor. Su labor no se limita a este periódico
sino también a "Crónica Contemporánea" y "El Nacional".
Muestra sorprendente conocimiento de la realidad europea
y norteamericana, y clara conciencia de los problemas de
las nacientes nacionalidades de la América hispana.
Quiso incorporarse al ejército de Lamadrid pero se
enteró que las tropas regresaban derrotadas camino a
Chile. Entonces organizó los auxilios, envió
medicamentos y abrigos, hizo llegar alimentos y pudo
salvar muchas vidas de emigrados.
En 1842 el Gobierno de Chile lo designa director y
organizador de la primera "Escuela Normal de Preceptores
de Santiago de Chile" que se abre en América Latina. Con
Vicente López, el futuro gran historiador, funda el
"Liceo", instituto particular de enseñanza que duró poco
por conflictos con el medio. La influencia impulsora de
Sarmiento en la llamada "generación chilena de 1842" ha
sido destacada y a veces negada, en éste último caso por
recelos defensivos. En el periódico chileno ejerció la
crítica de costumbres bajo la influencia de Larra,
especialmente la crítica teatral y de arte, el examen de
las cuestiones literarias , los problemas sociales, el
papel de la prensa, con sus derechos y obligaciones. Las
polémicas en que intervino (las del romanticismo y de la
lengua castellana) no fueron fruto de su temperamento
apasionado, sino convicciones basadas en estudios
profundos, y en ocasiones de admirable anticipación.
Funda"El Progreso" y publica "Cartillas", silabarios y
otros métodos de lectura practicados en Chile.
En 1843 publicó su primera obra, "Mi Defensa", de
carácter autobiográfico, para reivindicar su vida de de
acusaciones ajenas. A los 32 años se siente protagonista
del destino americano. Es designado miembro académico de
la Facultad de Filosofía y Humanidades de Santiago de
Chile, a propuesta de Andrés Bello. Presenta allí la
"Memoria sobre ortografía Americana", recogida poco
después en un libro, y cuya proposición de reformas fue
adoptada en parte por el gobierno de Chile.
En 1844 continúa su labor periodística en "El Progreso".
Publica "La Conciencia de un Niño", que alcanzó mas de
50 ediciones y traduce ampliándola, "Una Vida de
Jesucristo", de amplia circulación en América Hispana.
A partir del 2 de Mayo de 1845, comienzan a aparecer en
"El Progreso" una serie de artículos publicados poco
después en volumen, de la que es su obra más famosa
"Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga".
Publica el "Método de lectura gradual" del que se
hicieron más de cien ediciones, identificadas. Sigue
paralelamente con su labor periodística sobre variados
temas, incluyendo sus ataques al gobierno de Rosas; tal
vez para alejarlo de las polémicas el gobierno Chileno
lo comisionó para estudiar los sistemas educativos y de
colonización en Europa y Estados Unidos.
El 28 de octubre zarpa del puerto de Valparaíso en la
corbeta "Enriqueta" y luego de una breve permanencia en
Montevideo, ciudad sitiada por las fuerzas del General
Oribe, apoyado por Rosas en la llamada Guerra Grande;
trata allí algunos de los argentinos exiliados: Esteban
Echeverría, Bartolomé Mitre, Florencio Varela, Vélez
Sarsfield y María Sánchez de Thompson. El diario El
Nacional publicaba, tomado del Progreso, el texto de
Facundo.
En 1846 llega a Río de Janeiro, conoce y establece
amistad con José Mármol, que le lee fragmentos de los
Cantos del Peregrino. Se embarca a Francia en la corbeta
"La Rose", el 6 de Mayo llega a El Havre y comienza su
itinerario europeo, que sintetiza en sucesivas cartas y
acota en el Diario de Gastos.Visita en dos oportunidades
al General San Martín en su residencia de Grand Bourg y
mantuvo con el largas conversaciones, quien le refiere
aspectos no conocidos de su histórica entrevista con
Bolívar en Guayaquil. El 1º de julio de 1847 pronunció
un discurso académico en el Instituto Histórico de
Francia, en el que se refirió a las campañas de San
Martín y al que le asistió el Libertador.
Durante su permanencia en Roma fue recibido en audiencia
por su Santidad el Papa Pío IX.
Llega a Madrid; luego a Argel, Italia, Suiza, Alemania e
Inglaterra. En el puerto Ingles de Liverpool se embarcó
con destino a Estados Unidos, país en el que permaneció
cerca de tres meses, además conoció Canadá. Entabló
amistad con Horace Mann, educador que se caracterizó
como enemigo de la esclavitud y cuya obra educativa
admiraba Sarmiento. Al emprender el regreso hizo escala
en La Habana, llegando a Valparaíso el 24 de febrero de
1848.
Poco después se casó con Benita Martínez Pastoriza,
viuda de Castro y Calvo, madre de un niño llamado
Domingo Fidel, a quien adoptará como hijo, dandole su
apellido.
En 1850 Funda y dirige "La Crónica". Colabora en "La
Tribuna". Además de su intensa labor periodística,
tradujo dos manuales del francés; dirigió la primera
escuela normal de Sudamérica; escribió textos escolares,
cartillas y silabarios; fue miembro del cuerpo académico
de la Facultad de filosofía y Humanidades; creó el Liceo
con Vicente Fidel López y publicó "Educación Popular",
"Viajes en Europa, África y América", "Argiropolis" (es
decir Ciudad del Plata), "Civilización y Barbarie. Vida
de Juan Facundo Quiroga" y "Recuerdos de Provincia".
"Facundo" y "Recuerdos de Provincia" son dos obras
singularmente notables. La primera comenzó a aparecer en
forma de folletín en el periódico "El Progreso" a partir
del 2 de mayo de 1845 con el título de "Civilización y
Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga". Se trata de un
ensayo psicológico con partes de novela histórica y
biografía. En esta obra traza, con vigorosa pluma, la
personalidad del caudillo riojano. En "Recuerdos de
Provincia", una de sus obras mas emotivas, la pluma de
Sarmiento se suaviza hasta la ternura. En ella dedica
apasionadas páginas a la evocación de su madre, una
mujer tan valerosa como abnegada. Al respecto dijo el
escritor Alberto Palcos: "Las personas retratadas viven,
y viven para siempre. Todo Sarmiento se vuelca en el
libro: bravío, altanero, empeñoso y, a la vez lleno de
energía, de bondad y de ternura".
Desde "El Mercurio" inició una polémica con Andrés
Bello, quien no aceptaba que se introdujeran palabras de
otras lenguas en nuestro idioma. También sostuvo
acaloradas controversias con José J. Vallejos sobre los
emigrados Argentinos, con Minvielle sobre literatura y
así mismo con Pedro Godoy y Hermogenes de Irisarri.
El 24 de enero de 1851 aparece el primer número de "Sud
América", periódico dirigido por Sarmiento y dedicado a
la política y el comercio. Al conocer el pronunciamiento
del General Justo José de Urquiza contra Rosas , se
embarcó en Valparaíso con destino a Montevideo, junto
con Mitre y Paunero, para incorporarse al llamado
Ejército Grande, convencido de que sus escritos habían
influido en la decisión de Urquiza.
Urquiza lo incorporó al ejército con el grado de
Teniente Coronel y le encargó la redacción del Boletín
del Ejército Grande de Sudamérica, para cuya tarea
compró una imprenta volante en Montevideo. Durante toda
la campaña informó sobre la marcha de las fuerzas de
Urquiza hacia Buenos Aires y los triunfos que iba
logrando.
El 3 de febrero de 1852, Urquiza obtuvo el triunfo de
Caseros atacando y venciendo a las fuerzas de Rosas.
Mitre relató en una carta como Sarmiento se batió con
honor en la batalla, cargando, espada en mano, en la
división oriental que tomó por asalto las posiciones
enemigas.
Fue uno de los primeros en llegar a la residencia que
había sido de Juan Manuel de Rosas, en Palermo; pero
debido a que Urquiza impuso el uso de la divisa punzo de
los federales, abandonó el ejército.
Regreso a Chile y allí se encontró con Juan Bautista
Alberdi, quien había publicado ya su libro "Bases", obra
que aquel elogió. Se alojó en Yungay, desde donde
escribió la llamada carta de Yungay dirigida a Urquiza y
en la que lo criticaba. Después publicó "Campaña del
Ejército Grande", que dedicó a Alberdi, este que estaba
radicado en Quillota, escribió "Cuatro cartas sobre la
prensa y la política militante en la República Argentina
(conocidas como cartas quillotanas), en las que defendía
a Urquiza. Sarmiento contestó con cinco cartas reunidas
bajo el título de "Las ciento y una", es decir, sus
ciento y una verdades. La prosa era violenta y
apasionada, como violentos y apasionados eran los
momentos que vivía el país.
En 1854, hizo un viaje a Mendoza, pero fue detenido y
acusado de espionaje. Aunque fue absuelto, se le pidió
que abandonase la provincia.
En 1855 regresó a su patria decidido a desarrollar una
actividad febril, en Chile había redactado el periódico
"Monitor de las Escuelas Primarias" que apareció desde
1852 hasta 1856 inclusive después de su partida. Tenía
44 años y una gran impaciencia por actuar políticamente
en su país.
Ingresó como redactor, en "El Nacional", diario de Vélez
Sarsfield. Es designado profesor de Derecho
Constitucional en la Universidad de Buenos Aires.
En 1856 fue elegido Concejal por el Barrio Catedral al
Norte, primer cargo político que desempeñó. Su labor,
llena de iniciativas renovadoras - incluyendo su
protesta porque en el municipio porteño se consideraba
extranjeros a los argentinos oriundos de otras
provincias -, rescataba la imagen comunal de la urbe
clásica, otra vez con Tocqueville como referente.
Asimismo fue designado Director de Escuelas "1856-1862".
En 1857 es designado Senador en la Legislatura de Buenos
Aires.
En 1862 a los 51 años de edad se cumplió una de sus mas
caras aspiraciones, gobernar su provincia natal, hacía
poco había perdido a su madre. A poco de asumir el
cargo, y secundado especialmente por sus ministros
Ruperto Godoy Cruz y Valentín Videla Lima, inició un
programa de obras de suma importancia y necesidad,
además hizo traer una imprenta de Chile para editar
nuevamente "El Zonda", creó el Departamento Topográfico;
fundó una quinta Agronómica para enseñar nuevos métodos
de cultivo; creó un Juzgado Comercial; fomentó la
explotación minera; reorganizó la administración de
justicia; estableció garantías electorales; promovió la
formación de un colegio preparatorio (después Colegio
Nacional); construyó escuelas y lanzó una proclama
contra el general Peñaloza, El Chacho.
En 1864 el Presidente Bartolomé Mitre lo designó
representante de nuestro país en los Estados Unidos.
Los graves problemas políticos y la lucha contra Las
Montoneras le hacían difícil el conservar el cargo de
Gobernador. Entre el personal que viajó a sus ordenes
figuraba uno de los hijos de Mitre: el joven Bartolomé
Mitre y Vedia. Llegó a Washington en 1865, un mes
después del asesinato del presidente Abraham Lincoln.
Allí se vinculó con destacadas personalidades, entre
ellas el escritor y filósofo Emerson y el poeta
Longfellow. La esposa de Horace Mann tradujo al ingles
"Facundo", obra que despertó el interés de los
norteamericanos, por otra parte la Universidad del
estado de Michigan lo designó "Doctor Honoris Causa" y
fue tanta su emoción que Bartolomé Mitre y Vedia tuvo
que hablar en su nombre.
Recibía permanentemente noticias sobre el desarrollo de
la guerra contra el Paraguay, campaña en la que combatía
Domingo Fidel Sarmiento, su hijo, con el grado de
Capitán; pero un día recibió la triste noticia, de que
Dominguito, como lo llamaba, había muerto por las
heridas recibidas en el asalto de Curupayti el 22 de
septiembre de 1866, a los 20 años de edad. Esta infausta
nueva afectó profundamente al viejo luchador, quien
comenzó a escribir una biografía del joven.
Permaneció tres años en los Estados Unidos y se interesó
por conocer profundamente su sistema democrático, el que
había apreciado en su viaje anterior, además escribió y
terminó la "Vida de Lincoln" y "Las escuelas como base
de prosperidad de los Estados Unidos". Asimismo comenzó
a tomar apuntes para la "Vida del Chacho". Recibió la
sorpresa de que había sido propuesto para la Presidencia
de la Nación en el período 1868-1874.
Realizadas las elecciones el 12 de abril obtuvo la
mayoría de los votos la formula Domingo Faustino
Sarmiento - Adolfo Alsina. La asunción del mando tuvo
efecto el 12 de octubre de ese año, a los 57 años. Su
presidencia se caracterizó por la obra progresista, la
que no fue detenida pese a que tenía que enfrentar el
grave problema de la guerra contra el Paraguay, algunos
graves conflictos interiores y serios levantamientos,
especialmente el de López Jordán. Asimismo, surgieron
algunas importantes discrepancias con Chile y Brasil,
respecto de la terminación de la contienda con el
Paraguay.
Durante su administración se creó el Departamento de
Agricultura; se realizó el primer censo nacional
(dispuesto por Mitre); se inauguraron nuevas líneas
férreas, se construyeron puentes y caminos, instalación
del cable transoceánico y del telégrafo transandino; se
crearon el Colegio Militar y la Escuela Naval; se
aumentó la corriente inmigratoria; se fundaron
bibliotecas, escuelas y museos; se mandó a llamar a los
Estados Unidos maestras normales; se crearon en Córdoba
el Observatorio, la Facultad de Ciencias Exactas y la
oficina Meteorológica.
La noche del 22 de agosto de 1873, fue víctima de un
atentado criminal en la esquina de las calles Corrientes
y Maipú. Dos jóvenes italianos (los hermanos Guerri)
dispararon contra el carruaje en el que iba. Felizmente
no lograron herirlo. El 24 de septiembre del mismo año,
al inaugurar la estatua ecuestre del general Belgrano en
la plaza de Mayo, pronunció un discurso conocido como
"El de la Bandera" una de cuyas frases se hizo popular:
"La bandera celeste y blanca; ¡Dios sea loado!, no ha
sido jamas atada al carro triunfal de ningún vencedor de
la tierra". Entregó el gobierno a su sucesor, el doctor
Nicolás Avellaneda, el 12 de octubre de 1874, pese a que
Mitre se había levantado en armas. El movimiento fue
rápidamente dominado.
Al finalizar su mandato se tomó un corto descanso en una
modesta casa situada en Carapachay, en el Delta, donde
recibió la visita de amigos y maestros. Pero al poco
tiempo, el viejo luchador volvió a la actividad con
renovado vigor. Vivía con su hermana, su hija Ana
Faustina y sus seis nietos, en una casa de la actual
calle Sarmiento.
En 1875 fue elegido Senador Nacional por San Juan y
Director de Escuelas de la provincia de Buenos Aires.
Colabora en "La Tribuna" e inaugura el "Parque Tres de
Febrero" (Palermo) donde en 1900 se colocó la estatua de
Sarmiento , obra de Augusto Rodín. Escribió diversas
obras, entre ellas: "Vida de Dalmasio Vélez Sarsfield",
"Conflictos y armonías de las razas en América", "Vida y
escritos del doctor Muñiz" y "Vida de Dominguito".
En 1876 publica la revista "Educación Común" de la
provincia de Buenos Aires.
En 1877 es ascendido a coronel mayor del Ejército,
equivalente a General de Brigada.
En 1878 continúa sus colaboraciones en "El Nacional",
"Tribuna", su actividad parlamentaria y en la Dirección
de Escuelas.
En 1879 renunció a los cargos para aceptar el
"Ministerio del Interior", designado por el Presidente
Avellaneda. Renuncia un mes después al descubrir la
existencia de una Liga de Gobernadores opuesta al
gobierno nacional. Viajó a Córdoba y a Tucumán
acompañando al Dr. Avellaneda.
En 1880 su imparable actividad pública y sus artículos
periodísticos en "El Nacional", polémicos pero llenos de
buena doctrina, dan nuevo relieve a su figura y un
movimiento de juventud, Unión Nacional, proclama su
candidatura a la Presidencia de la República. Es
designado para hablar en la recepción de los restos del
general San Martín.
En 1881 Roca lo nombró Superintendente General de
Escuelas. Polemizó con Manuel Bilbao y José Hernández.
Dicta en el Teatro Nacional su comentada conferencia
sobre Darwin.
En 1882 por desavenencias con otros miembros del Consejo
renuncia a se cargo. Participa en la polémica sobre la
orientación de la escuela pública. Fue ascendido a
General de División y al año siguiente viajó a
Montevideo para presidir exámenes.
En 1883 viaja a Montevideo dónde es recibido con gran
afecto. Habla en la Escuela de Artes y Oficios y en la
Escuela Normal. Publica el primer tomo de Conflicto y
Armonía de las Razas en América, que dedica a Mary Mann.
En un artículo que titula "Los Tres Robinson" recuerda
su viaje a la Isla de Mas-a-Fuera y transcribe el
testimonio -cuarenta años después- de uno de los isleños
que encontró allí.
En 1884 se aprueba la Ley 1420 de Educación, en la
influyeron las ideas de Sarmiento, durante muchos años
rigió el funcionamiento de la escuela pública argentina
y el esplendor que hoy se añora. Viaja a Chile en misión
cultural, para difundir el libro. Por ley del 12 de
septiembre, a iniciativa del gobierno del General Roca,
se dispone la publicación de sus obras, alcanzaran 52
volúmenes y un índice, estimándose que lo no publicado
alcanzaría para otras varias decenas de tomos.
En 1885 funda "El Censor".
En 1886 publica la "Vida de Dominguito". Comienza a
inquietar su salud. Viaja a Tucumán.
En 1887 bajo el título "La libertad iluminando al
mundo", publica en La Nación una carta a Paul Groussac,
en la que le pide que de a conocer, en lengua francesa,
el artículo de José Martí, publicado en el mismo diario
sobre la estatua de la libertad. Sarmiento expresa su
admiración por el estilo de escritor de Martí. Este al
conocer el juicio de Sarmiento, a quien llama el
verdadero fundador de la República Argentina, le pide a
su amigo Valdés Domínguez que difunda ese texto.
Colabora en "El Diario". Viaja Paraguay en busca de
mejorar su salud, regresó a Buenos Aires.
En 1888 continúa su labor periodística y su actitud
crítica contra las escuelas extranjeras que no se
adaptan a las normas argentinas. La inmigración que él,
entre otros, había estimulado, se había desnaturalizado.
El 8 de mayo de 1888 decidió embarcarse con destino a
Paraguay en busca de un ambiente propicio para su salud,
presintiendo su fin dijo: "Será Buenos Aires lo que he
dicho tantas veces: la ciudad reina del sur, pero no
estaré yo para ver realizados mis pronósticos...".
En su casa de la ciudad de Asunción dedicaba las horas
del día a arreglar su jardín o a dirigir la plantación
de algunos árboles. Colabora en la preparación de un
proyecto de ley de educación de Paraguay, escribe y
polemiza. El tranvía llegaba hasta la puerta de su
morada a fin de facilitar el traslado de las personas
que concurrían a visitarlo o simplemente a ver a ese
anciano que tanto había hecho por la educación popular
en América; no solo lo visitaban admiradores y
funcionarios sino también niños de las escuelas e
inclusive, de la vecindad, quienes se detenían en la
puerta para saludarlo.
El 6 de septiembre de 1888 su salud se agravó, sufrió un
sincope, y su médico de cabecera, el doctor Andreuzzi,
pidió una inmediata consulta con el doctor Hassler quien
lo visitaba como médico y como amigo. En esos días
concurrió el Ministro argentino en Asunción, García
Merou, a quien se le informó sobre la gravedad de su
estado.
El anciano maestro reposaba con cierta comodidad en un
sillón que se había hecho construir pero el 10 de
septiembre pidió que lo llevaran a su lecho.
En la madrugada del día 11 se agravó y a las 2 horas 15
minutos de ese día espiró el Maestro de América.
El traslado de sus restos en buque desde Asunción hasta
Buenos Aires fue una continua manifestación popular. En
el acto de sepelio hablaron varias personalidades
relevantes, entre ellas Carlos Pellegrini. Los diarios
de Buenos Aires se unificaron en una sola edición, bajo
el nombre de "La Prensa Argentina", para rendirle
homenaje solidario. Adolfo Saldías le dedica su libro
"Cívila" con las siguientes palabras: "A la memoria de
Sarmiento, gran ciudadano de la República, a la cuál
encaminó con sus luces e ilustró con su ejemplo; al que
en vida me honró llamándome su amigo." y agrega en el
primer trabajo del libro: "Yo he vivido de la vida de
Sarmiento durante los últimos diez años, porque he
tenido de sus labios su pensamiento casi día por día. Si
no lo hubiera venerado como el ciudadano a quien mi
patria le debe la suma mayor de esfuerzo que uno de sus
hijos pudo hacer por ella, lo veneraría como mi maestro,
cuya palabra fortaleció mi espíritu con la prédica
constante de las ideas que caracterizaban su fisonomía
democrática y cuyo ejemplo imprimió a mis sentimientos
la suficiente energía para no sacrificarlos sino en aras
de los principios que constituyen la moral del
ciudadano."
La Conferencia Interamericana de Educación, que se
reunió en Panamá en el año 1943, decidió instruir como
Día Panamericano del Maestro, el 11 de septiembre, día
del fallecimiento del mas grande paladín de la cultura
del continente.