Ganó el premio Nobel de la Paz de 1980, en
reconocimiento a su lucha en defensa de los Derechos Humanos. Fue así el cuarto
argentino en ganar el prestigioso reconocimiento y el segundo en obtener el de
la Paz, después de Carlos Saavedra Lamas en 1936.
Pérez Esquivel es arquitecto y escultor. Católico
militante fundó en 1974 el Servicio de Paz y Justicia. En la definición de
principios esa institución fijó como objetivos de su tarea "trabajar por
alcanzar el respeto de los principios básicos de los derechos humanos a través
de una política de no violencia". Su enfrentamiento con la dictadura
militar 1976-1982 le valió estar prisionero en las cárceles improvisadas en
los sótanos de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde fue sometido
a las más crueles condiciones de confinamiento.
Al entregarse el Nobel, Pérez Esquivel ya se
encontraba en libertad, aunque era vigilado por el Gobierno y tanto él como su
familia y sus colaboradores recibían permanentes amenazas que los conminaban a
abandonar su tarea, centralizadas en una modesta oficina de la calle México, en
el barrio porteño de San Telmo. Su designación sorprendió al gobierno militar
de la Argentina, que lo consideró arbitrario y destinado a reforzar las
denuncias de violaciones a los derechos humanos que la comunidad internacional
descargaba sobre la Junta Militar.
No fue la primera vez que un Nobel de la Paz
resultaba polémico, ya que lo mismo ocurrió con las entregas a Roosevelt
(1906), Wilson (1919), Ossietzky (1935), Kissinger y Le Duc Tho (1973), Sajharov
(1975) y Sadat y Begin (1978), entre otros.
Pero tampoco fue la primera vez que se premió al representante una entidad de
lucha no violenta: la Cruz Roja Internacional ganó tres veces el Nobel de la
Paz y el ACNUR (Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados) otras tantas. Al conocerse el nombre del Nobel de la Paz, el
ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Knut Frydenlund, afirmó que
"este reconocimiento a Pérez Esquivel será una inspiración para todos
aquellos hombres y mujeres del mundo que se hallan sumergidos en la desesperación".
En la actualidad, el arquitecto Pérez Esquivel permanece trabajando
cotidianamente al frente del Servicio de Paz y Justicia.