Fue el mejor ajedrecista de la Argentina. Cuando murió el 4 de julio de 1997 en Málaga, España, tenía 87 años. Había nacido el 15 de abril de 1910 en Polonia y el desarraigo forzado por la Segunda Guerra Mundial lo trajo a nuestro país, donde vivió desde 1939 y se convirtió en un argentino más.
La guerra le hizo perder a su familia en Europa. Aquí se volvió a casar, tuvo dos hijas y se convirtió en un entrañable personaje. "Después de mi familia está el ajedrez", decía. Y así resumía su mundo. Najdorf
hablaba ocho idiomas y ganó 52 torneos internacionales.
Además de ser campeón mundial de simultáneas a ciegas (título logrado en San Pablo en 1946), logró tres subcampeonatos olímpicos de Ajedrez (1950, 1952 y 1954) en los que representó a nuestro país como primer tablero. También conquistó el tercer lugar en 1962.
Entre sus vencidos figuran campeones mundiales como Botvinik, Smyslov, Petrosian, Thal y Fisher. Con excepción de Steinitz (primer campeón mundial) jugó contra todos, incluido Kasparov. Fue ocho veces campeón argentino.
Sus éxitos trascendieron el tablero por su personalidad impetuosa y luchadora. Le fue bien como hombre de negocios, "aunque siempre gracias al ajedrez", según afirmaba.
Conoció a políticos como Nikita Kruschev, John Kennedy, el mariscal Tito, Fidel Castro y Juan Domingo Perón, entre otros. Miguel Najdorf fue siempre un fiel colaborador de "Clarín".
En 1971 fue convocado para que escribiera columnas. Sus notas, que se publicaban los sábados -en las que contaba innumerables anécdotas y analizaba partidas-, hicieron escuela en el ajedrez argentino y también a nivel internacional.
Desde ese espacio cubrió Olimpiadas, torneos y matches por el título mundial, incluidos los memorables duelos entre Kasparov y Karpov. Cuando murió, el periodista de "Clarín", Luis Scalise, escribió: "Najdorf fue, sin duda, el padre del ajedrez argentino. Su clásica pose con las manos entrelazadas por atrás será añorada en todas las competencias. Desde ahora y para siempre, Don Miguel es un mito".
En esas mismas páginas, Anatoly Karpov, campeón mundial de la FIDE, afirmó: "No habrá ninguno igual. Era único. Conocí a Najdorf en el torneo de Hastings en 1971 y desde ese momento me hice muy amigo de él. Porque así sucedía con Don Miguel: él conocía a todos y todos lo conocían a él. Era una persona muy agradable.
Como jugador fue un monstruo. Las décadas del 50 y 60 lo encontraron en su esplendor para ubicarlo entre los grandes jugadores de todas las épocas. Innovó con variantes". El argentino Oscar Panno, gran maestro internacional de Ajedrez, definió: "Miguel Najdorf fue el mejor de todos los ajedrecistas que quedaron en nuestro país después del Torneo de las Naciones de 1939. A partir de su radicación en nuestro medio, contribuyó a formar una nueva generación de ajedrecistas. Cuando ingresé al ámbito del ajedrez superior pude calibrar su capacidad en todo sentido: por su talento, su gran amor al juego ciencia
y su irrenunciable entusiasmo. Era un apasionado, comparable al gran Víktor Korchnoi, que escribió un libro llamado 'El ajedrez es mi vida'. El también hubiera podido suscribir ese título".