Estaba cerca de los 50 años cuando el proceso
desatado tras la caída de Perón lo llevó a ocupar la presidencia de la
Nación desde el 1º de mayo de 1958 hasta el 29 de marzo de 1962. Frondizi
había sido un diputado de
reconocida actuación en las filas radicales, entre 1946 y 1952. También fue
presidente de la Unión Cívica Radical y protagonista central en la división
de su partido en 1957. Los correligionarios que lo que seguían y que
proclamaban su candidatura a la Presidencia formaron la Unión Cívica Radical
Intransigente (UCRI), que se aproximó al peronismo. Un año después y hasta
1962, Frondizi presidió un gobierno de transformaciones profundas, en medio de
fuertes tensiones internas.
Fue derrocado por los mismos sectores militares que se habían levantado a
sangre y fuego contra el peronismo en 1955. Cuando llegó al gobierno era flaco,
tenía nariz en gancho y usaba lentes de carey que resolvían con escasos rasgos
la labor de los dibujantes políticos de la época. Brindaba un trato cálido y,
al mismo tiempo, formal. El entonces presidente había nacido en Paso de los
Libres, Corrientes, el 28 de octubre de 1908 y pronunciaba palabras que dejaron
en la memoria la sonoridad de su tono provinciano.Por ejemplo, el término
"desarrollo".
No fue tan fácil comprenderlo en aquella Argentina cuyos problemas provenientes
de la era peronista habían sido notoriamente agravados por la llamada
Revolución Libertadora. Incluso no era fácil comprenderlo a partir de sus
propios cambios: nada en 1958 quedaba del político antiperonista que había
sido hasta la caída de Perón. Como un río de fuerza incontenible, la
proscripción del peronismo había generado la victoria de los votos en blanco
en las elecciones constituyentes de 1957, primera radiografía de un capítulo
que, en primer término, exigía la interpretación correcta de esa voluntad.
Es lo que hizo Frondizi, el hombre que emergió en el país de los odios con un
mensaje de unidad y de cambios estructurales.
La juventud, el mundo intelectual de la época y
amplios sectores de la izquierda acompañaron su candidatura al frente de la
fórmula de la UCRI, que compartía con Alejandro Gómez, que renunciaría a la
vicepresidencia (hecho aún no esclarecido) poco después de asumir. En las
elecciones del 23 de febrero, Frondizi había obtenido
el 49 por ciento de los votos contra el 29 por ciento logrado por la
fórmula Ricardo Balbín- Santiago Del Castillo, de la Unión Cívica Radical
del Pueblo (UCRP), un binomio que tenía palpables preferencias por parte del
gobierno de Aramburu y Rojas. El triunfo de Frondizi, con los votos del
peronismo -los votos en blanco habían bajado a sólo el 8 por ciento-, sacudió
profundamente al régimen, al punto de ponerse en riesgo la transferencia del
gobierno. Frondizi fue la puerta de un canal distinto. No fue su gobierno producto de una logia secreta sino en buena medida el
resultado de una auténtica forja de ideas que tuvo su propia expresión
periodística: la revista "Qué sucedió en 7 días". En sus páginas,
desde el número de 58 de su reaparición el 23
de noviembre de 1955 (había sido cerrada por el peronismo en 1948) marcó el rumbo de lo que todavía no había comenzado. En
ese mismo número, cuya tapa en lugar de estar destinada a Aramburu, que acababa
de sacar a Lonardi, fue para los gremialistas peronistas Andrés Framini y Luis
Natalini, presenta a Frondizi en la línea de afirmación de los principios
populares de Hipólito Yrigoyen.
Poco tiempo después -el 6 de enero de 1956- Frondizi conoció a Rogelio
Frigerio, que todavía no aparecía como director de la revista, en la casa de
una amiga de ambos, Delia Machinandiarena de Jaramillo. En esa relación se
asentaría la clave de un gobierno que haría de la explotación de los recursos
naturales estratégicos y de la promoción de las industrias básicas
-comenzando por el acero- parte central de su modelo económico.
Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche y José
María Rivera, entre otros, se sumaron al elenco de pensadores comprometidos con
lo que se llamaba entonces "el campo nacional" en el plano de las
ideas. "Mientras dure nuestro gobierno, en la Argentina nadie será
perseguido por sus ideas, ni por su actuación política o gremial", dijo
Frondizi en su discurso de
asunción del 1º de mayo de 1958 ante la Asamblea Legislativa. Amnistía,
aumento general de salarios, nueva política en hidrocarburos
(autoabastecimiento petrolero), leyes de asociaciones profesionales y de
radicación de capitales externos fueron parte de sus primeras medidas, además
del resonante proyecto de privatización de la enseñanza universitaria.
Poco después comenzaría la larga serie de planteos militares,
proveniente de los sectores más reaccionarios y antiperonistas, que
condicionarían la marcha del gobierno y obligarían a replanteos tácticos
(como la designación en 1959 de Alvaro Alsogaray en el Ministerio de
Economía). Pero estos replanteos no detendrían a Frondizi. Por caso, en 1961,
cumplió el compromiso de devolver la CGT a los trabajadores. Las huelgas fueron
su flagelo social como la de los obreros del frigorífico Lisandro de la Torre,
en 1959, reprimida por el Ejército y la
de los ferroviarios (1961), que paralizaron virtualmente los servicios durante
más de 40 días.
El llamado Plan de Conmoción Interna del Estado (Conintes) y la sanción de una
ley contra el terrorismo fueron producto de esos tiempos. El 18 de marzo de
1962, en elecciones parlamentarias y de gobernadores, el peronismo triunfó en
11 de los 18 distritos en disputa, lo cual precipitó la caída de Frondizi,
once días después. Antes colaboró a su propia sucesión al posibilitar que
José María Guido -y no un general- ocupase el gobierno en su condición de
presidente provisional del Senado. La Argentina que dejaba tenía un nivel de
inversiones superior en los sectores básicos
al mejor alcanzado durante el peronismo.
El país se autoabastecía de petróleo y por los miles de kilómetros de nuevos
caminos circulaban los vehículos de la industria automotriz nacida en esos
años. Con su caída, los militares golpistas terminarían luego envueltos en su
propia crisis.
También se registraba un hecho que adquiriría años más tarde una escala
espeluznante: desaparecía el obrero metalúrgico Felipe Vallese, el primero de
la serie. Luego de permanecer detenido 16 meses, en 1963, Frondizi retomó la
actividad política mediante una nueva agrupación: el Movimiento de
Integración y Desarrollo (MID), que aún existe.