José Félix Bogado (1777-1829)
Nacido en Villa
Rica, Paraguay, en 1777, para muchos historiadores
nacionalizado argentino tuvo que dejar su país a raíz de
su intervención en sucesos derivados del pronunciamiento
de Mayo de 1810, desenvolviendo sus actividades en el
litoral hasta caer preso de las fuerzas expedicionarias
españolas que operaban en el río Paraná. Después del
combate de San Lorenzo le fue propuesto a San
Martín en canje, conjuntamente con el teniente Díaz
Vélez y un marinero, por otros prisioneros peninsulares.
Aceptado ingresó como soldado al Regimiento de
Granaderos a caballo. En 1813, año de su incorporación,
se le ascendió dos veces, marchando como sargento al
ejército del Alto Perú, encontrándose en las acciones
del Tejar, Puesto del Marqués, Venta y
Meei y Sipe-Sipe. De allí fue a incorporarse
al ejercito de los Andes que se alistaba en Mendoza y
con el grado de alférez actuó en Las Coimas y en
Chacabuco; hizo la campaña al sur de Chile,
encontrándose en Curapaligüe, Cerrito del
Gavilán, en las guerrillas de Gualpén y
Los Perales, en Cancha Rayada y en Maipú,
alcanzando a ser ayudante mayor en 1819. Intervino en la
expedición al Perú con el grado de
capitán, encontrándose en algunas acciones de la misma,
y en 1822, a las órdenes de Alvarado, tomó parte en la
campaña de Puertos Intermedios. Se halló en las
batallas de Torata y Moquehua, al año
siguiente, naufragando el barco en que se encontraba, en
el Morro de las Viejas. Sorprendió en Pisco
a la retaguardia realista cuando se iniciaba la segunda
campaña a Puertos Intermedios, tomándole una
buena cantidad de oficiales y tropa. Participó en otras
acciones de guerra después de la sublevación del
Callao, y con su regimiento de granaderos, y como
teniente coronel, tomó parte en las batallas de Junín
y de Ayacucho, siendo ascendido por Bolívar a
coronel de caballería, en 1825. Un año después retornaba
a Buenos Aires conduciendo al resto de las tropas que
habían participado en la campaña libertadora entre las
que se encontraban solo siete granaderos. Rivadavia
dispuso honores especiales al recibir las armas que
depositaron en el Retiro, donde San Martín había creado
el glorioso regimiento. Pasó a hacer el servicio de
fronteras con diferentes destinos, y en 1828 participó
con Lavalle en la
revolución del 1º de diciembre y más tarde en Navarro.
Nombrado comandante militar de San Nicolás, punto que
defendió contra las tropas de Estanislao López, falleció
el 21 de noviembre de 1829, de resultas de una pulmonía
doble.