Nació
en España, en la Villa de Reinoso, el 13 de
Junio de 1770. Comenzó su carrera militar en 1784 en el
regimiento Fijo de Buenos Aires; y sus servicios civiles
en 1795 como subdelegado del partido de Arque,
en Cochabamba, y de Yamparaes, en
Charcas, posteriormente. Tuvo importante
participación en la revolucion del 25 de Mayo de 1809 en
Chuquisaca, aceptando el cargo de comandante
general de armas, que en esas circunstancias importaba
muy grave responsabilidad. Dominado el movimiento,
sufrió dura prisión por mas de veinte meses, en que fue
afligido con toda suerte de penurias y escapo al
patíbulo muy difícilmente. Estuvo en la batalla de
Salta y acompaño al general Belgrano en la campaña
sobre el Alto Peru, nombrándole aquel
gobernador de Cochabamba, el 6 de Septiembre de
1813. Derrotado nuestro ejercito en Vilcapugio
y Ayohuma, Arenales hizo prodigios para
sostenerse en aquella provincia sin auxilio alguno; pero
con sus condiciones excepcionales de hombre de guerra,
domino la situación; y después de librar muchos
combates, obtuvo la famosa victoria de La Florida,
el 25 de Mayo de 1814, en la que recibió catorce heridas
y cuya acción conmemora una calle principal de Buenos
Aires. El gobierno nacional lo ascendió al grado
efectivo de coronel de ejercito; y lo designo gobernador
intendente de la provincia de Cochabamba, el 19
de Octubre de ese año.
Como comandante general de las tropas del interior, para
que fue designado por el general en jefe del ejercito
auxiliar del Perú, general Jose Rondeau, asistio a la
ultima campaña sobre aquellas regiones, a la que puso
termino el desastre de Sipe-Sipe. Dos meses
antes fue ascendido a la jerarquía de coronel mayor de
los ejércitos de la patria (16 de Septiembre de 1815).
Poco después ejecuto una segunda campaña (1821-1822) con
que contribuyo efizcamente a las operaciones del
ejercito. Fue presidente del departamento de
Trujillo; y agrego a sus títulos de mariscal de
campo de la republica de Chile y sub-oficial de su
Legión de Merito, el de gran mariscal del Perú,
fundador de la Orden del Sol, jefe de estado mayor
general del ejercito y general en jefe del ejercito del
centro.
Cuando la anarquía comenzó a minar el Perú, Arenales se
substrajo a su influencia , retirándose del teatro de
sus estragos; y radicándose nuevamente en Salta (1823),
sus conciudadanos le confiaron el gobierno de la
provincia, que desempeño hasta que la anarquía le
derribo del poder y le arrastro a la expatriación. Este
insigne patriota, a quien Rivadavia diera en justicia el
mas alto cargo militar de los ejércitos de la republica,
el 7 de Agosto de 1826, consagrando con las palmas de
brigadier general la culminación jerárquica de su
gloriosa carrera, falleció en Moraya (Bolivia)
el 4 de Diciembre de 1831.
Arenales ha merecido por sus excepcionales virtudes los
mas honrosos juicios; y Mitre, entre otros
historiadores, le considera uno de los hombres mas
extraordinarios de la revolución argentina, por la
originalidad de sus hazañas, el estoicismo de su
temperamento, la austeridad de sus costumbres, la
entereza de su carácter, la infatigable actividad de su
acción, la fertilidad de expedientes en las
circunstancias mas difíciles de la guerra, sus talentos
de administrador y las virtudes civiles del ciudadano.
En la ciudad de Salta ha sido erigida su estatua
ecuestre.