Florentino Ameghino (1854-1911)
Gran
naturalista argentino, nació en Luján, zona precisamente
rica en yacimientos fosilíferos. Sus padres, Antonio
Ameghino y Dina Armanino -inmigrantes genoveses de
modestísima posición- se habían establecido en Luján en
1853. Florentino fue el primogénito, distinguiéndose
desde niño por su memoria y raciocinio, siendo
considerado como rebelde a todo dogmatismo y de carácter
independiente. Profundo observador de los fenómenos
naturales, desde niño buscaba caracoles fósiles en las
erosiones del río Luján, realizando su primera
excavación a los diez años.
Terminados sus estudios primarios, se trasladó a Buenos
Aires a la Escuela Normal de Preceptores -donde
permaneció sólo un año- debido a que dicha institución
fue cerrada por el gobierno. En 1869, a los 15 años, es
nombrado maestro elemental en la Escuela Municipal de
Mercedes, cargo que ocupa hasta 1877, cuando es
ascendido a Director de dicho establecimiento. En esos
años -y en sus horas libres- reúne, cataloga y estudia
gran cantidad de fósiles recogidos en las barrancas del
río Luján.
El resultado es que en 1875 ya tiene escrito el plan de
su obra "La antigüedad del hombre en El Plata", estudio
que le conduce de la geología a la arqueología. En 1878
viaja a París al Congreso Internacional de Ciencias
Antropológicas con su colección de fósiles (con cuya
venta espera vivir y publicar su obra escrita) y conoce
a los investigadores más destacados de su especialidad:
Mortillet, Quatrefages, Cartailhac, entre muchos otros.
En
1880 -con sólo 28 años y bien ganado prestigio europeo-
publica varios trabajos que le valen el reconocimiento
unánime de sus colegas. Permanece tres años en Europa,
casándose con la francesa Leontina Poirier. En 1881
regresa al país en malas condiciones económicas. Abre la
"Librería del Glyptodon", y es en el pequeño cuarto
inmediato al negocio donde nace "Filogenia", considerada
su obra genial. En 1884-85 obtiene la titularidad de la
cátedra de zoología de la Universidad de Córdoba, funda
allí el Museo y alcanza los títulos de doctor "honoris
causa" y académico de la Facultad de Medicina de
Córdoba. Entre 1885 y 1902 se retira a la vida privada,
siendo la época más brillante y fecunda de su carrera
científica. Luego es profesor en las Universidades de
Buenos Aires y La Plata, subdirector y secretario del
Museo de La Plata hasta 1888 y desde 1902 pasa a ser
Director del Museo de Historia Natural.
La muerte de su madre y su esposa en un mismo año lo
conmueven hondamente, a lo que se suma una gangrena
diabética que comienza a consumirlo. Muere en su modesta
casa de La Plata.